Posteado por: josewasinger | 11 febrero, 2010

El aspecto bélico de Chaahk, el dios de la lluvia, en el Periodo Clásico maya

Ana García Barrios, “El aspecto bélico de Chaahk, el dios de la lluvia, en el Periodo Clásico maya” en Revista española de Antropología americana. 2009, vol. 1 Ver: http://www.ucm.es/BUCM/revistasBUC

Son muy conocidas las figuras de Chaak Mool en Tolan y en Chichen Itza situadas en el tiempo del Posclásico, sin embargo es una divinidad registrable incluso en el Preclásico temprano. La autora plantea que su representación evolucionó adquiriendo en el tiempo nuevos atributos. Durante el preclásico tardío sostiene que aparece representado dentro de cuevas. Aunque la investigadora no lo mencione, pero recordemos la centralidad de la figura de la cuevas en las iconografías Olmecas, como acceso al inframundo y como espacio generador de las lluvias. Afirma que durante todo el clásico temprano se asocia a este dios con la lluvia y los rayos, vinculado a fenómenos del cielo. Si antes aparecía en estelas y frisos, ahora ocupa en la iconografía un espacio secundario frente a la centralidad que ocupan las representaciones de las dinastías políticas. Barrios introduce como elemento crucial para la evolución de la figura de Chaak la influencia teotihuacana que  trajo desde el valle central de México la figura de Tlaloc identificable por sus anteojos. Este dios en el área maya adquirió atributos guerreros cuando era sólo en las iconografías de los murales teotihuacanos un dios de la lluvia y la fertilidad, así se lo sumó como uno más del panteón maya. Si la influencia Teotihuacana fue importante en el siglo IV en las tierras bajas del Sur, decreció en los siglos siguientes; pero hubo un “renacimiento” teotihuacano en el área en el siglo VII. Es curioso  porque mientras tanto la ciudad de Teotihuacán entraba en su desenlace definitivo.  En esos momentos es cuando la autora encuentra elementos de mutación, Chaak, el dios de la lluvia y los rayos, aparece en iconografías referidas a luchas de guerreros, se evidencian elementos representativos de la divinidad en tocados de gobernantes. Ocupa el lugar que había ejercido Tlaloc como dios de la guerra y de la lluvia.  Se registra que Chaak con sus atributos guerreros adquieró relevancia representativa en  las tierras bajas del norte en el período Clásico Terminal (859-900 d.c.) en un contexto de creciente conflictividad política. Barrios plantea como hipótesis que la dinastía Kaan, de sumo poder en el área maya, en los siglos VII y VIII  identificaba el origen de su dinastía con esta divinidad y que a su vez fue la promotora de la difusión de la nueva representación con atributos bélicos. En conclusión, destaco de este artículo la articulación a partir de un tema ideológico de la legitimación del poder en torno a la figura de un dios con casi todos los periodos mesoamericanos, logra unir lo estético-iconográfico con los procesos socio-políticos, lo que requiere gran capacidad de síntesis. Valorizo como lector la narración en el artículo como proceso histórico.

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