Posteado por: josewasinger | 21 mayo, 2010

“Herencia posicional” en los Andes por Susan Elisabeth Ramirez

Ramirez, Susan Elisabeth, “Historia y memoria: la construcción de las tradiciones dinásticas andinas” en Revista de Indias, año 2006

La herencia posicional hace referencia a “nombres prestigiosos” asociados a cargos de poder  por los cuales los parientes  sucesores al gobierno competían entre sí, por tanto, encontramos muchos “Cuscos” o “Manco capac” entre los inkas. Los sujetos podían adquirir varios nombres durante la vida de acuerdo a la posición que ejercían. Esto implica que las sucesiones incaicas dejadas por los cronistas lejos están de referirse a personajes históricos, sino a un sistema de “herencia posicional”. Por tanto, “usco vilca” era el nombre del kuraka de la parcialidad Chanka, como también era quien había liderado a los chankas contra los inkas siglos atrás, y era el nombre del antepasado más remoto en forma de “wanka”. De esta manera o bien el nombre del kuraka era igual al de su linaje o ayllu, o bien igual al de la “waka” fundadora del ayllu. Los “mallquis” o momias eran  los antepasados fundadores ya sea de la “panaca” o “ayllu” cuyo cargo-nombre era ocupado por los sucesores. Todo esto explica sobre todo la confusión en las listas presentadas a las autoridades hispánicas sobre la legitimidad de los linajes indígenas, en donde varios personajes se repetían. Esto salda la incoherencia entre los poquísimos incas gobernantes y las evidencias muy tempranas en la arqueología de la expansión imperial. Quien se aventuró a superar las dos decenas de inkas  gobernantes para llegar a 105 inkas fue el jesuita Fernando de Montesinos, quien escribió en Memorias antiguas historiales y política del Perú en 1644. Coincide con la lista larga de un jesuita anónimo, documento atribuido generalmente a Blas Valera, dato sobre el que Laura Laurencich Minelli en 1999 tenía sus dudas (Ver: La “culpa” del cronista peruano P. Blas Valera). Nos preguntamos en qué medida este mayor  número de inkas  respondía a los intereses del movimiento “neo inka cristiano” de Blas Valera. Sin embargo, no importa el número si estamos ante un sistema de “herencia posicional”, ya que no refleja la cantidad de   antepasados históricos. Si la “herencia posicional” refleja los nombres de los fundadores de los linajes y seguimos la lista  de Montesinos daríamos cuenta  más de cien, lo que nos hace dudar de este análisis para entender la estabilidad de un sistema político del Tawantinsuyu, en cambio números más modestos, como la mayoría de las listas presentadas por los cronistas sí permite pensar en un número razonable o adecuado de linajes históricos gobernantes . Esto demuestra dos cuestiones centrales, primero la inexistencia de la concepción “individuo-histórico” occidental y la existencia de una lógica de pensamiento parental, y lo segundo, desconocemos los nombres reales de quienes ocuparon esos “nombres posicionales” durante generaciones. La lista de Montesinos ¿fue el intento de recuperar los nombres reales de  todos los gobernantes desde una concepción de “individuo” occidental? y si los recuperó o reconstruyó con esa intención ¿en qué medida es confiable esa información? Herencia Posicional Susan RamirezF4CF618Ad01 PDF

Este trabajo tiene un fuerte vínculo con el de Medinaceli Ximena, “Paullu y Manco ¿una diarquía inca en tiempos de conquista?”, ver en categoría Andes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: