Posteado por: josewasinger | 9 febrero, 2010

Paullu y Manco ¿una diarquía inca en tiempos de conquista?

Medinaceli Ximena, “Paullu y Manco ¿una diarquía inca en tiempos de conquista?” en Boletin del Instituto francés de estudios andinos. 2007, nº 36

Ximena Medinaceli, historiadora boliviana, reinterpreta con gran maestría las estrategias del poder incaico en las primeras décadas de la conquista. Sin recurrir a esquemas o concepciones teóricas obtusas deshilvana un período muy confuso. Confieso que es uno de los artículos que más me han  cautivado dentro del panorama general de los últimos trabajos historiográficos porque realmente hay un trabajo  pensado y meditado. Propone que no tenemos que mirar a este período con una lógica maniqueista, buenos y malos, con la que se miraba y enjuiciaba el protagonismo de Manco y Paullu, el primero como rebelde (el héroe para unos cuantos lectores) y el otro como colaborador (“el traidor”…). A cambio ofrece una lectura alternativa para entender los papeles diferentes que ambos cumplieron: retomar  la lógica andina de la diarquía, en el que cada Inca resume ciertas particularidades del ejercicio del poder. Paullu y Manco de esta manera se mantendrían en contacto controlándose uno al otro en el ejercicio de su liderazgo. La historiadora se aboca al estudio de Paullu sobre quien cayeron todos los prejuicios negativos.  Sobre el sistema de cuatripartición en suyus hay muchos planteos de historiadores que sostienen la existencia de un gobernante Inka para cada región. En el caso de Paullu muy posiblemente haya sido el Inka del Qollasuyu, que residía  en la isla del Sol en el lago Titikaka, lugar de suma sacralidad para la cosmología andina. Él resume los atributos dialoguistas, conciliadores y religiosos del poder, esto  explica  su “colaboración” con la expedición de Almagro a la región. En cambio  Manco concentra la dimensión guerrera,  el aspecto más excelso de la jerarquía política. No debemos suponer que la relación entre  ellos era armónica, pero sí que respondían a estructuras de poder y autoridad precolombinas. La conversión de Paullu al Cristianismo al final de su vida también se entiende desde su rol dialoguista con la otra “cultura”,  mientras  tanto Vilcabamba  era el foco, no sólo de la resistencia, sino también de las tradiciones religiosas inkaikas.diarquia paullu y manco 241PDF

Anuncios
Posteado por: josewasinger | 8 febrero, 2010

Un trayecto por los signos de escritura

María del Carmen Herrera, Perla Valle, Bertina Olmedo y Tomas Jalpa Flores, “Un trayecto por los signos de escritura” en revista electrónica “destiempos.com” mexico, distrito federal. Enero-febrero 2009, nº18.

¿Es adecuado emplear el concepto de escritura  para  un sistema de expresión gráfica muy diferente al  occidental como el de los códices mesoamericanos?  Es la intriga que hay en estos autores que trabajan interdisciplinariamente. Primero tratan de distinguir si  el sistema de registro indígena pertenece al ámbito de la iconografía o el de la escritura en sí. Pero se dan cuenta que no  son las figuras lo que los separa,  aunque un sistema de escritura implica fuertes restricciones en las alternativas de interpretación del signo tampoco en la iconografía las interpretaciones del lector pueden ser las que quiera, en definitiva hay convencionalismos también. Sin duda este artículo en partes es demasiado  técnico en su terminología. Sin ser experto sobre la cuestión  es para destacar el planteo sobre el espacio en la lectura de los códices mesoamericanos. En estos hay distintos tipos de géneros, con funciones sociales diversas, que son distinguibles por la disposición espacial de los glifos y la estructuración de ese espacio. Son convenciones de escritura muy distintas a las nuestras (las occidentales) y que se remiten a sistemas de expresión que se han desarrollado en Mesoamérica a lo largo de siglos. Por ello se abocan a realizar una rápida arqueología de  su evolución desde el famoso “estilo olmeca”. Vuelven sobre los clásicos planteos de la formación de una compleja iconografía común para gran parte de área cultural durante el preclásico medio (1200-400 a.c.). De esta manera reaparecen clásicas imágenes como la del monumento de Chalcaltzinco en donde hay un sacerdote sentado dentro de una boca de yaguar y otras imágenes muy empleadas en el estudio del arte precolombino. Plantean que en las diversas sociedades en el transcurso del tiempo se han ido formando signos gráficos que han sido heredados por culturas posteriores que las fueron incorporando a sus nuevos sistemas de registro e incluso persistieron hasta la época colonial. Hacen una recorrida por los Códices nahuas, mixtecos, mayas, coloniales, pinturas murales… que nos  recuerdan la gran diversidad de expresiones escritas o registro en ese vasto mundo cultural. Estas tradiciones persistieron a pesar de la conquista, eran valores sagrados que las noblezas indígenas cuidaron y a su vez supieron emplear para defender la posesión de  sus tierras en los juzgados de  los españoles . Los españoles habían impuesto la congregación de los indios en las “cabeceras” que anteriormente eran los centros de los Altepeme, como al igual que en el virreinato del Perú con la reducciones en “pueblos de indios”. De esta manera el agrupamiento forzado transformaba a las tierras ocupadas en baldías para ser reocupadas mediante “mercedes”  por los españoles. “Pinturas” como a los españoles les gustaban nombrar eran un recurso habitual del reclamo indígena del siglo XVII por sus tierras comunales.

Este trabajo da una mirada mucho más aguda sobre la cuestión de la escritura mesoamericana en relación a lo poco que conozco mucho sobre el tema que son sólo algunas capítulos de trabajos clásicos de León Portilla. En conclusión, es un gran aporte para abordar con menos ingenuidad algo que es muy complejo: “descifrar” sistemas de códigos del pasado y de culturas muy distintas a la nuestra (o la mía).Un trayecto por los signos de escritura pdf

Posteado por: josewasinger | 6 febrero, 2010

El Taki Onkoy por Luis Millones

Millones, Luis.”Mesianismo en América Hispana: Taki Onkoy” en Memoria Americana nº 15, 2007. Ver: seccionetnohistoria.com.ar

Luis Millones, historiador y antropólogo peruano, miembro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú, a partir del descubrimiento de la documentación del evangelizador Cristobal de Albornoz estudia el movimiento de Taki Onkoy para fuera del distrito del Qosqo (Cusco) en la región de las etnias Soras a fines del siglo XVI. En la introducción hace un análisis del concepto de milenarismo, y asociado, también, de anunciador y mesías. Este fenómeno social se extiendió en vastas zonas de América en donde impactó fuertemente la desestructuración generada por la conquista. El planteo muy interesante que realiza el autor es que la conquista deslegitimó el poder simbólico de los incas. Los movimientos mesiánicos andinos reivindicarían “dioses” andinos previos a la imposición generalizada de Inti. A diferencia de los siguientes movimientos mesiánicos que ocurrirán en los andes, en el Taki Onkoy no hubo reinvindicación de los Incas. Quizás se puede plantearle al autor la pertinencia del concepto de “movimiento mesiánico” para las rebeliones de los siglos siguientes como la de Santos Atahualpa. Sin embargo no es su foco de estudio en este artículo. Es importante la distinción que hace Luis Millones de la estrategia seguida por gran parte de la nobleza incaica que rápidamente adoptó elementos del catolicismo y de la juriprudencia catellana para adaptarse a la nueva situación, a diferencia de quienes siguieron a los profetas del Taki Onkoy. Los cronistas construyeron la noción de Taki Onkoy como un fenómeno grupal, los indios bailaban fuera de juicio y se necesitaba al hechicero o Hampi Kamayuq para curarlos. Era un malestar interior que atormentaba espiritualemente al enfermo, aunque Millones no lo asocia, en las etnografías contemporáneas sobre los Kallawayas de Inn Rösing se estudia el concepto extenso de enfermedad para los Ayllus, que no es sólo física, sino psíquica y social. La prédica catastrofista del mundo de los profetas se apoyaba en la noción de pachakuti o “transformación total” del mundo, las enfermedades que se propagaban como epidemias eran entendidas como consecuencia del enojo de las huacas a las que no podían ofrendar bajo el control de la iglesia. Se instigaba a los seguidores recuperar las viejas prácticas o rituales prohibidos y volver a ofrendar a las huacas para salvarse del cataclismo que caería sobre todas las poblaciones. Sin embargo según Millones la campaña de extirpación de Cristobal Albornoz para fines de siglo fue muy efectiva en frenar y limitar este movimiento. Este estudio del historiador peruano permite repensar el proceso de consolidación del orden colonial no sólo bajo la óptica de la violencia armada, sino en el contexto de una fuerte lucha simbólica entre dos imaginarios distintos. Sigue este trabajo las líneas historiográficas contemporáneas que se focalizan en los “discursos” como la realidad pensada por los actores sociales que guían sus prácticas.Taki Onkoy Luis Millones PDF

« Newer Posts

Categorías